BIBLIOTECA “PROFESORA ISABEL GARCÍA” IES NTRA. SRA. DE LA CABEZA (ANDÚJAR)

lunes, 15 de febrero de 2016

CUENTOS NAVIDEÑOS

A propuesta de su profesora, Consuelo Montijano y con el objetivo de desarrollar la creatividad y cultivar el propio desarrollo estético mediante la expresión artística y literaria, los alumnos de 1º y 2º de ESO, han realizado unos cuentos de Navidad, de los que exponemos algunos ejemplos:




“Cuando los sueños se hacen realidad”

El niño abrió los ojos, miró a su alrededor. Las paredes seguían vacías, sin fotos de padres, abuelos, hermanos...
¡Todo había sido un sueño! ¡Otra vez el mismo sueño!
Goro. Así se llamaba el niño, un niño feliz que disfrutaba con lo poquito que tenía.
Vivía en un orfanato al que llegó cuando tenía dos meses tras sufrir un accidente de tráfico en el que murieron sus padres y sus abuelos. No le quedó nadie ni nada en su vida.
Goro era un niño moreno de 10 años, alto y delgado. Su mejor amigo era su cuidador, al que le contaba todos sus secretos y al que repetía una y mil veces su deseo: tener una familia.
Como era Navidad habían adornado con guirnaldas, estrellas y bolas de Navidad. Justo en el centro del comedor había un gran árbol de Navidad en el que los niños colgaban las cartas para los Reyes Magos.

A Goro la Navidad no le gustaba mucho porque era la época en la que más echaba de menos tener una familia.
Para no ponerse triste intentaba estar ocupado todo el día: ayudaba a sus compañeros y amigos y a los cuidadores en todas las tareas del orfanato. Pero, cuando llegaba la noche, volvía a tener el mismo sueño: soñaba con estar abrazado a sus padres.
Un día, de esa Navidad, pensó que lo mejor sería pedirle a los Reyes Magos un gran favor, y así, antes de la noche de Reyes, les escribió una carta .
Queridos Reyes Magos:

Todos los años he pedido cosas sin importancia como juguetes, ropa... Pero ya tengo 10 años y lo que más deseo en esta vida es tener una familia. Sé que os estoy pidiendo una cosa muy difícil. Me bastaría con que lo intentéis.
Os doy las gracias por todo y me despido mandando un abrazo para cada uno de vosotros.
                                                                                              Goro

Llegó la noche de Reyes y Goro se fue a la cama con la certeza de que al día siguiente volvería a tener otro juguete con su nombre bajo el árbol.
-¡A desayunar!- se escuchó, por el altavoz. Goro bajo y comprobó que este año ni siquiera le habían dejado su regalo los Reyes.
Acabó pronto y se fue al patio a jugar. De repente vio cómo su cuidador corría hacia él y le dijo que lo esperaban en el despacho del director. Lo notó muy nervioso, pero no le dio mucha importancia.
Mientras se dirigía hacia allí, iba preguntándose qué habría hecho, temiendo recibir una regañina. Entró en la habitación y, además del director había un hombre con cara de bueno y una mujer con lágrimas en los ojos. Fue el director quién habló:
- “Goro, te presento a Ana y a Alejandro. A partir de ahora serán tus padres. sí, Goro, has escuchado bien, tu madre y tu padre”.
La cara de Goro era todo un poema. ¿Era cierto lo que había oído? ¿Estaría soñando de nuevo? Por ahí andaban sus pensamientos cuando escuchó un sonido que provenía de un rincón de la habitación. Volvió en sí mismo intentando localizar de dónde y de qué o quién procedía. Su madre se volvió hacia atrás y su nuevo padre cogió a Goro de la mano para acercarse a un carrito. Casi sin darse cuenta, miró y allí estaba ella: Una bebé preciosa que no paraba de llorar.
 -“Goro, te presentamos a Paula, tu hermana”.
Fue un momento mágico, inolvidable, los cuatro abrazados y un sueño hecho REALIDAD: había nacido una familia el día de Reyes de 2015.

Raúl Domínguez Rubio 1º ESO A


 


LA  MALDICIÓN  DE  PAVOTHAMÓN








Ana Carabias Orti
LA MALDICIÓN DE PAVOTHAMÓN


26 de Diciembre. Hospital. Causa: malestar general con dolor de barriga y fiebre.

La familia Tomasa, estaba enferma. Y, cuando digo la familia Tomasa, me refiero a toda la familia, hasta el gato.

Egipto, el Cairo, corral de pavos descendientes de la época de los faraones. Vigilante de seguridad:- ¡Falta un huevo de los pavos reales!, espero que los ladrones no lo profanen ni se coman al pavo, pues sería terrible.

Casa de los ladrones de huevos: - ¡Papá, ha salido un  pavito del huevo!, ¿me lo puedo comer ya?
- ¡Nooooo, ese pavo lo venderemos en el mercado negro y nos haremos ricos! Tú no oses guisarlo, pues podría ser algo peligroso.
- ¡Papá, mira, el cascarón está lleno de pinturas jeroglíficas! ¿Qué dirán?

Llevaron el cascarón a un egiptólogo, experto en descifrar jeroglíficos, y éste les dijo que era un pavo noble, descendiente de NEFERPAVI, AKEPAVÓN, PAVOPS, PAVRÉN Y PAVERINOS Y KLEOPAVA, de la dinastía de los PAVONEOS; y que quien comiera ese pavo, sufriría un enorme castigo: dolor de barriga y malestar general crónico, solo curable si antes de la media noche, y mirando a las estrellas, se arrepentían de haber comido pavo y prometían no hacerlo más.

Esta situación, le importó un bledo a nuestro ladrón, y decidido a ganar un buen dinero, vendió el pavo al mejor postor (español por cierto, que buscaba razas nuevas para su granja) y desapareció.

Después de un largo viaje (en el que el pavo no dejaba de crecer y comer), llegaron al puerto de Almería, donde nuestro amigo el pavo llamó la atención por su estrambótica y exótica figura. La papada tenía forma de barba faraónica, y las plumas de la cabeza caían de forma original sobre su frente, recordando una cobra egipcia.

Al desembarcar, y ante la mirada atónita de todos, el pavo dio una volada y sin que nadie pudiera evitarlo, se posó en el suelo de un jardín.

Quiso la mala suerte, que la madre de la familia Tomasa, se topara con el ilustre pavo, y dando gracias a Dios por su suerte, lo cogió pensando que iba a ser la solución para alimentar a los suyos en la Navidad.

Al son de los Villancicos, y entonando todos el “HOY COMEMOS PAVO”, lo guisaron y se lo comieron, y así llegamos a la situación actual: TODOS EN EL HOSPITAL.

Como no mejoraban y lamentando su mala suerte, sin saber por qué, miraron todos a las estrellas, se arrepintieron de haber comido pavo y prometieron no hacerlo más, con lo que el maleficio quedó roto, y milagrosamente se curaron, pudiendo seguir celebrando la Navidad cantando villancicos ante la cunita del Niño Jesús.

He dicho todos, pero al gato que no miró las estrellas, le comenzó a salir una barbilla faraónica.




¡Qué difícil es ser langostino por Navidad!

Hola, me llamo Rodolfo, soy de San Lucas...y soy un langostino.Y siento deciros que no me gusta la Navidad. Sí, sé que la familia, los regalos, los villancicos y todo eso están muy bien, pero soy un langostino y mi vida no es fácil.  Yo siempre he sido de San Lucas, vivía en la desembocadura del Guadalquivir, en un pequeño agujero de la parte izquierda, para ser más exactos.

Actualmente estoy viviendo en... bueno, en un gran expositor en el centro de un gran restaurante. ¿Que cómo he llegado aquí?, bueno, pues como la mayoría de mis amigos, siendo pescado. Desde pequeño me dijeron que no debía acercarme al barco de "Pescanova", pero ... ese color, esas formas me atrajeron y, ahora por su culpa,  estoy aquí.
Primero estuve en una caja de congelados. Mi vida allí no era mala...; pero un día me llevaron al expositor, y descubrí un nuevo mundo.

Por desgracia soy un ser inteligente y sé que mis esperanzas de vida se acortan  cada día que pasa. Entonces, llegó mi día, el fatídico día en que decidieron cogerme. Por suerte para mí, no para comerme, sino para llevarme a otra casa...donde probablemente me comerían para cenar.

Tuve la fortuna de que la caja donde me llevaban se cayó del maletero, que iba abierto y ... ahí estaba yo, en medio de la carretera, cuando apareció un buen samaritano, con una peculiar barba y una gran barriga que me devolvió al mar.

                                 Juanjo Alcalde Almagro
                                                                  2º ESOA





Navidad, ¿dulce Navidad?

             Para mí, todas las Navidades son iguales. Todas tristes, sin la compañía de mi familia...
Mi madre trabaja todos los días de Navidad, pues es la temporada en la que más trabajo hay. Ella aprovecha la ocasión y hace todo lo posible para ganar más dinero. Y mi padre... hace tiempo que no lo veo. Está en el extranjero. Trabajando para nosotros, para que podamos comer. Él es médico. Aunque parezca que no, creo que hay personas que tienen menos suerte que yo. Por eso, dentro de lo malo, me siento afortunado.

             Pasando de las penas, el otro día mi madre compró un décimo de  lotería. La verdad es que no sé por qué nos gastamos el dinero en el décimo, cuando más falta nos hacen otras cosas. Yo creo que es IMPOSIBLE que nos toque el premio, pues en el sorteo participan 100.000 números.

            El otro día me dieron las notas de mi colegio. No me gusta presumir pero, es que son muy buenas. Mi madre dice que tengo que estudiar para tener un trabajo digno, para poder comer y dice que lo estoy haciendo muy bien.

            Bueno, me voy a presentar. Me llamo Adolfo, tengo 10 años y vivo en Aranjuez, Madrid. Me  encanta mi ciudad, sobre todo el Palacio Real y sus jardines. Todas las tardes me voy a pasear a las orillas del río Tajo, a meditar. Aranjuez en estas fechas está muy bonita. La Plaza de Parejas este año está preciosa. Han puesto un árbol muy grande con luces.

            Llegó el día de Nochevieja, estaba sólo en mi casa viendo la televisión, en concreto para ver las campanadas. Ya había empezado la cuenta atrás hacia el nuevo año. ¡¡Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho (Aquí es cuando me empiezo a atragantar), nueve, diez, once y doce!!, en este momento sonó la puerta de mi casa. ¿Quién vendría? Estaba un poco asustado. Oía los pasos de dos personas hacia el salón, entonces vi... ¡a mi madre y a mi padre! ¿Por qué estarían aquí? Fui corriendo a abrazarlos y les pregunté:
            -¿Por qué estáis aquí? No es que no me alegre pero me habéis sorprendido.
            -Hijo, a tu padre le han dado un trabajo aquí en Aranjuez, ya no tiene que ir más al extranjero.
            -¿Cómo?¿Es verdad eso, papá?-Pregunté con emoción.-
            -Sí hijo, tu madre no miente.
Entonces los abracé durante unos buenos minutos. Ahora ya no estaría solo nunca más. Desde entonces las Navidades serán una auténtica fiesta.


Adrián Serrano Pérez 1º ESO C

FIN              



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